Las personas que tienen una piel excesivamente sensible suelen enfrentarse a muchos problemas faciales como la descamación, el enrojecimiento, los picores o sentir, de manera frecuente, una sensación incómoda de tirantez , ya sea manera espontánea o tras la aplicación de determinados productos cutáneos que no son adecuados para tratar este tipo de piel.

Principalmente, lo que diferencia a las pieles hipersensibles de otras, es que son hiperreactivas, es decir, reaccionan más de lo normal a cualquier factor o tratamiento, ya sea a través de acaloramientos, picazones u hormigueos. En el siguiente artículo, descubrirás las causas de este tipo de piel, así como los mejores tratamientos para aliviarla.

Factores que causan la hipersensibilidad de la piel

Los estudios de la dermis indican que cada vez son más las personas que poseen una piel sensible, aproximadamente un 50% de la población europea¹.

Son múltiples los agentes que provocan esta hipersensibilidad de la piel. El clima seco y extremo es uno de los factores que afecta de manera notable a este tipo de piel. El viento, la humedad, el frío… todos estos condicionantes suelen provocar una mayor sensación de irritación en la piel sensible.

Los cosméticos y los tratamientos poco adecuados para el cutis también afectan negativamente, sobre todo aquellos que tengan determinados perfumes o alcohol, puesto que podrían favorecer la reactividad de la superficie cutánea.

La alimentación es un elemento que juega un papel importante en la hipersensibilidad de la piel. Es recomendable tratar este problema desde dentro, por lo que la dieta es un aspecto fundamental. Debes incluir alimentos ricos en vitaminas B y C (cereales integrales, frutas y verduras), así como evitar lo máximo posible las grasas saturadas (embutidos, quesos grasos) y los fritos, siempre eligiendo la cocción al vapor o a la plancha.

Por supuesto, es necesario evitar el estrés y las situaciones de tensión, ya que la ansiedad puede provocar que tu piel se empeore.

¿Cómo tratar las pieles hipersensibles?

La piel sensible requiere unos cuidados más específicos que cualquier otro tipo de piel. Generalmente, la mejor prevención es evitar los productos que te resulten irritantes, aunque si el problema persiste y cada vez va a más, es fundamental que vayas al dermatólogo para que te prescriba fármacos específicos para tu dolencia.

Es necesaria una limpieza diaria, exfoliar, hidratar y optar por productos cosméticos específicos para este tipo de piel, libres de fragancias y conservantes sintéticos. Cuando está muy irritada es mejor seleccionar productos calmantes y descongestionantes. También es conveniente utilizar protectores solares siempre, independientemente de la época del año, de esta manera evitas la exposición directa al sol y al viento, factores que resecan tu tez.

Asimismo, el rostro debe estar lo más despejado posible para que “respire”, es decir, procura no dejarte flequillo ni pelo en la cara, ya que esto perjudica notablemente a la piel sensible.

¹ Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de Son Espases (2011). Investigación ‘La piel sensible: un síndrome complejo’. Palma de Mallorca.

También te interesará

DEJA UN COMENTARIO