Desde hace ya bastantes meses, se ha puesto de moda en todo el mundo una técnica de belleza propia de Corea del Sur. Esa es la de la rutina multimasking que, como te hemos explicado en alguna que otra ocasión, consiste en aplicarse sobre el rostro y, al mismo tiempo, diferentes mascarillas (una por cada zona: nariz, frente…) y así, multiplicar los beneficios para el salud y el cuidado de tu cara.

Ahora, ha llegado a nosotras una tendencia revolucionaria: añadir a tu tratamiento de multimasking una mascarilla más, la de carbón. Por eso, en este artículo te contamos cómo aplicártelo todo de la mejor manera posible y además, el porqué de combinar todas estas mascarillas.

Ventajas de la rutina multimasking con mascarilla de carbón

Por mucho que trates de mantener cuidada tu piel mediante cremas hidratantes y los hábitos de limpieza recomendados, la única manera de obtener los mejores resultados en cuanto a luminosidad, tersura y firmeza es echando mano de mascarillas. Hasta hace muy poco, esta tarea podía resultar un tanto tediosa, ya que, primero te ponías una, luego otra, hasta que terminabas el proceso.

De repente, a alguien se le ocurrió la fantástica idea de combinar diferentes mascarillas en una misma cara. Así nació el multimasking, cuyos principales beneficios son 3 en 1:

Pues bien, si te animas a incorporar una mascarilla de carbón, comprobarás con emoción como todas las impurezas de tu zona T (frente, nariz y mentón, las más grasas) desaparecerán y cómo la aparición de puntos negros, así como los niveles de grasa, se reducirán a la mínima expresión.

¿Cómo incorporar el carbón a tu afición por el multimasking?

Ya has visto los beneficios asociados de combinar la mascarilla de carbón con el resto que conforman tu multimasking. Por eso, ahora llega el momento de darte una serie de recomendaciones de uso:

  1. A la hora de ponerte las mascarillas, la piel de tu cara debe estar libre de maquillaje o cualquier otro producto, es decir, limpia.
  2. Con un pincel grueso o los dedos, como prefieras, aplica cada mascarilla en el lugar que le corresponda. Cuando llegues a la zona T, en lugar de ponerte cualquier otro tipo de mascarilla, recurre a la de carbón.
  3. Esparce las mascarillas, dentro de los límites de su área de acción, de abajo hacia arriba, y del centro a los laterales.
  4. Mantenla en la piel durante 20-30 minutos o hasta que esté todo seco.
  5. Retira el producto de abajo hacia arriba y elimina los restos que puedan quedar con agua tibia.

Como has visto, cuidar tu piel, aunque requiere trabajo, es mucho más sencillo y mil veces más efectivo si introduces en tu rutina de cuidado facial multimasking el poder limpiador y desengrasante de la mascarilla de carbón. Por tanto, ¿a qué esperas para lucir perfecta?

 

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