Nos reímos a carcajadas, sacamos nuestros ojos casi de las órbitas cuando nos sorprendemos o asustamos por algo y hasta ponemos morritos en los selfies. Todas estas acciones son políticamente correctas, pero ¿qué pasaría si nos viéramos haciéndolas? Si nos pusiéramos delante de un espejo a representar estas actividades, veríamos como nuestro rostro cambia.

Y es entonces cuando daríamos respuesta a muchas de las preguntas que nos hacemos al mirarnos cara a cara a nosotras mismas: ¿Qué es eso que tengo en la cara? ¿Es una arruga? Parece que el mundo se derrumba a nuestros pies cuando descubrimos una marca extraña en nuestro rostro. Pero tranquila, no son arrugas, son las llamadas líneas de expresión.

Causas de la aparición de las líneas de expresión

Hay muchas razones que provocan que nos salgan estas líneas de expresión en nuestro rostro. Estas son, al fin y al cabo, el reflejo de lo que vivimos. Pero, ¿por qué aparecen realmente?

  • La genética juega un papel muy importante en este y en muchos aspectos. Tu tipo de piel condiciona su aparición. ¿Cómo es tu piel? Si tienes una piel seca, eres más propensa a que estas líneas se produzcan y si eres muy blanca de piel, también. Ya que este tipo de pieles son mucho más sensibles a factores externos.
  • ¡Ay, el sol! El causante de muchos males. En este aspecto, es uno de los principales problemas ya que nos reseca mucho la piel y por tanto al expresar admiración, sorpresa, susto, etc. la piel tiende a agrietarse y eso hace que nuestra piel se marque más.
  • Lo cierto es que el ser humano por naturaleza tiene la acción refleja de fruncir el ceño Para todo. Es nuestra forma de reaccionar ante cualquier situación. Y esto para nuestra piel es malísimo.

Pero, ¿quiere decir esto que tenemos que dejar de expresar nuestras emociones? Para nada, simplemente es necesario seguir unas pautas saludables con las que además de evitar estas líneas de expresión,  nos sentiremos mucho mejor con nosotras mismas.

¿Cómo podemos prevenir la aparición de las líneas de expresión?

chica sonriente crema hidratante

Como hemos indicado anteriormente, lo más importante para tener una piel sana es hidratarla. Con esto no queremos decir que tengamos que tener nuestro rostro a remojo durante unas horas. Existen muchas formas de hacerlo. Y una muy efectiva y sencilla es la granada. Sí, gracias a sus propiedades, la granada ayuda a la regeneración de nuestra piel y la protege de agresiones externas. Además, aporta luminosidad y mantiene nuestro rostro joven. Sin duda, la granada es una gran solución para nuestras expresiones imparables.
Pero también hay otras formas con las que recuperar el colágeno y la elasticidad que nuestro rostro va perdiendo y por el cual se produce más este problema. Para ello, debes realizar una rutina diaria de cuidado y limpieza de tu rostro.
Es imposible prevenir del todo estas reacciones, pero con una buena hidratación y cuidado diario de tu rostro, sí puedes evitar que lleguen a convertirse en eso que tanto tememos: las arrugas.

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