Lectura: 2 minutos

Cuando hablamos de rutinas de cuidado facial, es posible que te sientas perdida y no entiendas bien qué productos has de usar. El agua micelar suele confundirse con el tónico, pero la verdad es que no tienen nada que ver. ¡Conoce cuáles son sus diferencias!

En ocasiones el vocabulario beauty puede resultar complicado, pero en este blog puedes encontrar las claves para saber qué productos debes usar.¡Con nosotros te convertirás en toda una beauty expert!

Para entender las diferencias entre dos productos tan importantes en la rutina de cuidado facial como el agua micelar y el tónico, es importante explicar para qué sirve cada uno de ellos.

¿Para qué sirve el agua micelar?

El agua micelar es un potente limpiador que no reseca ni agrede la piel, por eso se puede usar hasta en las pieles más sensibles. Este producto acuoso contiene unas partículas llamadas micelas que atrapan cualquier resto de suciedad. Éstas son capaces de desmaquillar fácilmente sin irritar.

Su uso más habitual es el de retirar el maquillaje, pero también se puede emplear después del gel limpiador para asegurarnos de que la piel queda completamente limpia.

Entonces… ¿Qué hace el tónico en la piel?

El papel del tónico es bastante diferente. Este producto se encarga de reequilibrar el PH de la piel después de haberla limpiado para recuperar la barrera natural de protección de la piel que el producto limpiador ha podido debilitar. Además, cierra los poros, evitando que la suciedad se acumule en ellos y manteniendo la piel limpia por más tiempo.

¿Cuáles son sus diferencias?

Una vez ya sabes para qué sirve cada producto, es hora de hablar de sus diferencias. Aunque su formato en líquido es igual y se aplican los dos con un disco de algodón, cada uno ocupa un puesto en el orden dentro de la rutina de cuidado facial.

El agua micelar va siempre en el momento de la limpieza. Ya sea al principio de la rutina para desmaquillar o después del gel limpiador para asegurarse de que no quedan residuos en la piel, sus micelas son las encargadas de dar comienzo a los cuidados. Por su lado, el tónico va después de la limpieza. Su misión es la de reequilibrar la piel después del jabón así que ya sabes cuando toca aplicártelo. ¿Cómo? Siempre a toquecitos con un disco de algodón para facilitar que el producto penetre en la piel.

¿Cuál debo elegir?

El agua micelar y el tónico son, en realidad, complementarios por lo que lo ideal es que integres los dos en tu rutina, eligiendo siempre los que se adapten a tu tipo de piel. Sin embargo, si quieres ahorrar tiempo o eres muy perezosa, puedes usar el Agua Micelar de Garnier. Es un producto todo-en-uno y, además de desmaquillar y limpiar tu rostro, lo tonificará. Así de fácil y ¡en una pasada!

Ahora que sabes cuáles son las diferencias entre el agua micelar y el tónico, queremos conocer tu opinión sobre ellos. ¿Sabías para qué servían? ¿Los has incluido en tu rutina de limpieza? ¡Cuéntanoslo en nuestras redes sociales!

También te interesará