Lectura: 2 minutos

Nuestras rutinas diarias pueden ser de lo más estresante y es importante saber parar y gestionar el estrés. Por eso, aprender a meditar es una opción perfecta. ¡Sigue nuestra guía para conseguirlo!

¿Qué es la meditación?

Lo primero es lo primero. Antes de empezar a meditar, debes entender en qué consiste esta práctica. A modo de resumen, se trata de un ejercicio mental que ayuda a promover la relajación tanto del cuerpo como de la mente. Su práctica continuada favorece el flujo de energía y ayuda a reequilibrarla. Por lo tanto, no solo te ayuda a estar tranquila, también a sentirte más fuerte y luchar contra el cansancio.

¿Cuáles son los beneficios de la meditación?

  • Reduce la presión sanguínea
  • Ayuda a rebajar el estrés y la ansiedad
  • Mejora el sistema inmunológico
  • Favorece una mejor concentración
  • Mejora la memoria

¿Cómo meditar?

Lo primero que debes hacer para empezar a meditar es buscar un sitio tranquilo y alejado de cualquier estimulación externa. Elige una habitación donde estés cómoda, apaga el móvil y dedícate unos minutos para ti. Ponte ropa cómoda y comienza la sesión.

La postura es importante a la hora de meditar. Por eso, se recomienda sentarse con la espalda recta y las rodillas dobladas a 90º. Los pies deben apoyarse por completo en el suelo y es mejor que estén descalzos. Sin embargo, algunas personas prefieren hacerlo tumbados. Lo importante es que estés cómodo y relajado.

Una vez te hayas colocado en la postura adecuada, cierra los ojos y respira profundo pero relajadamente. Debes coger aire por la nariz y soltarlo despacio por la boca. No debes forzar el ritmo, simplemente encuentra uno con el que te sientas a gusto y puedas oxigenar correctamente tu cuerpo. Si buscas calmar tu ansiedad, procura hinchar tu estómago cuando respires. Este tipo de respiración ayuda a rebajar las pulsaciones cardiacas y a tranquilizarte.

Cuando empiezas a meditar, puedes pensar que el objetivo es dejar la mente en blanco. Olvídate de eso ya que puede generarte frustración y estrés. Lo importante es que dejes de lado las preocupaciones y que, cuando un pensamiento aparezca por tu mente, lo dejes marchar y vuelvas a centrarte en la respiración.

Para conseguir los beneficios de la meditación, la constancia es muy importante. Resérvate un hueco cada día a la misma hora y ve incrementando los minutos en los que meditas. Puedes empezar por hacerlo 1 minuto y, según vayas practicando, subir gradualmente hasta los 10 minutos. En pocos días notarás los efectos y te engancharás a esta práctica.

Si buscabas aprender a meditar, seguro que nuestros consejos te han servido. ¿Practicas la meditación? ¿Cuándo te gusta hacerlo? ¡Cuéntanoslo en nuestras redes sociales!

También te interesará