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Descubre nuestros tips para el cuidado facial y el tratamiento de las arrugas en la frente.

Las arrugas en la frente son una de las grandes temidas en cuanto a líneas de expresión. No tienen tanto que ver con la edad en sí sino con la expresividad en nuestro rostro: si tendemos a ser personas muy expresivas, es posible que notemos antes su aparición. ¡Pero no hay que preocuparse! No, literalmente, los gestos de preocupación no están recomendados.

La clave está en la prevención

Como siempre, la clave es prevenir, y para ello lo ideal es empezar a tratar la piel cuando aún no han aparecido. La edad depende de cada persona, pero entre los 25 y los 30 años es un buen momento para empezar en general ya que en este momento es cuando nuestro organismo comienza a reducir su producción de colágeno.

Mejor tarde que nunca

¿Llegas tarde y ya te han aparecido las primeras? No hay problema, siempre es mejor comenzar a tratarlas ahora que nunca. Confía en ingredientes clave como la lavanda y aplícate tus cosméticos favoritos con un masaje para estimular la circulación sanguínea y hacer que los ingredientes activos penetren mejor en la piel. En cuanto a productos, tienes gran variedad de tipos y texturas para elegir. Si eres de cremas, no puedes perderte nuestra Hidratante regeneradora con aceite esencial de lavanda; si prefieres los aceites, anímate a probar el Aceite de rostro reafirmante, te sorprenderá la hidratación y luminosidad que aportará a tu piel.

Confía en los infalibles

En tu rutina, es imprescindible la limpieza: por un lado, la exposición a contaminantes como la polución puede acentuar las arrugas de la frente o hacerlas aparecer con antelación. Por otro lado, en una piel limpia –tanto de agentes externos como de células muertas– penetran mejor los ingredientes y principios activos, y por tanto los productos tienen una mayor efectividad. El dúo infalible compuesto por el Limpiador détox de lemongrass y la Esponja konjac no te fallará. Tampoco deberían faltar una crema de día, una crema de noche y un sérum. Y, por supuesto, no debes descuidar nunca la protección solar: el sol es el aliado número uno del envejecimiento prematuro. Aunque estés en la ciudad, incorpora un filtro solar a tu rutina diaria.

Tu estilo de vida te define

¿Qué podemos decir? Todos pecamos en este punto. Estrés, emociones negativas, descanso insuficiente… todo esto afecta a nuestra piel produciendo un mayor efecto oxidativo. Si bien es difícil evitarlo, debemos ser conscientes de estos hábitos y mejorar nuestra calidad de vida y descanso. Podemos colaborar con nuestra piel llevando una dieta equilibrada y rica en vitaminas C, E y antioxidantes, así como haciendo ejercicio y manteniendo una buena hidratación bebiendo agua.

El secreto está en la constancia

Sí, esta tampoco es fácil… pero está comprobado. Si somos constantes con nuestra rutina, veremos resultados en nuestra piel. ¿Te animas?

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