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La piel cambia con los años y con sus necesidades pasa lo mismo. Por eso, debes elegir una crema que se adapte a tu edad. ¡Así debes hacerlo!

Cuando planteamos una rutina de cuidados para la cara, es importante analizar el tipo de piel que tenemos y sus necesidades. Éstas van evolucionando y cambian según nuestra edad, por eso debemos buscar productos que ayuden a tratar los problemas de la piel en cada etapa.

A los 20

Cuando se es más joven, la producción de sebo de la piel suele ser más alta. Por eso, a los 20, es más habitual tener la piel mixta a grasa y se deben buscar productos que ayuden a matificarla para reducir los brillos que puede causar el sebo en la piel.

El lemongrass se convierte en un ingrediente clave para responder a esta necesidad y ayuda a equilibrar la piel aportando una sensación de frescor. Con la Crema Hidratante Equilibrante de Lemongrass de Garnier BIO es muy fácil mantener la piel hidratada y con los brillos a raya.

A los 30

Con 30 años, la piel cambia y empieza a necesitar un plus de hidratación para mantenerla joven y elástica. La Hidratante Nutritiva de Argán está pensada para pieles secas y sensibles y permite hidratar profundamente gracias al Aceite de Argán Ecológico de Marruecos. Este ingrediente es muy famoso por su capacidad regeneradora, perfecta para tratar las pieles que sufren de deshidratación.

Además, a esta edad se recomienda comenzar con tratamientos anti-edad, sobre todo en el contorno de ojos donde aparecen los primeros signos de envejecimiento como las patas de gallo. El Cuidado de ojos anti-edad de lavanda de Garnier BIO es perfecto para iniciarse en los cuidados anti-edad y su uso diario ayudará a mantener un contorno de ojos hidratado y luminoso.

A los 40

A esta edad las pieles comienzan a madurar y a sufrir problemas de deshidratación. Para mantener la piel saludable y devolverle la flexibilidad característica de las pieles más jóvenes, es importante usar una crema que la mantenga nutrida profundamente. La Crema de día anti-edad regeneradora de lavanda de Garnier BIO está pensada para este tipo de pieles y ayuda a alisar las arrugas que pueden aparecer. Su uso diario mantendrá la piel hidratada y te hará disfrutar con su delicioso aroma a lavanda.

A los 50

Si la hidratación de la piel es importante a cualquier edad, pasados los 50 es vital para la salud de la piel. Una piel hidratada es más flexible y, por lo tanto, tendrá menos tendencia a la aparición de arrugas. Por eso, un extra de hidratación viene genial para cuidarlas. Para ello, el Aceite de rostro reafirmante de lavanda es perfecto para incluir en la rutina de cuidado de la piel. Su fórmula ayuda a reafirmar las pieles más maduras y a mantenerla iluminada. Puedes añadir este paso en tu rutina diaria y aplicarlo después de tu crema habitual todas las noches. ¡Te encantará!

Si aún dudabas con qué crema debes usar en función de tu edad, seguro que nuestra guía te ha servido de ayuda. ¿Tienes alguna duda sobre el cuidado de la piel? Pregúntanos en nuestras redes sociales, ¡estaremos encantados de ayudarte!

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