Si eres de las personas que sufren problemas cutáneos como la psoriasis o la ictiosis, o simplemente has tenido que combatir en alguna ocasión contra durezas o verrugas en manos o pies, seguro que conoces bien qué es el ácido salicílico y cómo nos ayuda con ciertas patologías de la piel. En cambio, quienes no tengan tan claro para qué sirve, seguro que agradecen una pequeña introducción…

El ácido que cuida las pieles más difíciles

Actualmente, el uso de este medicamento antibacteriano se encuentra muy extendido, incluyéndose en ciertos productos en dosis controladas y usándose comúnmente para eliminar espinillas o manchas cutáneas, así como para prevenir este tipo de impurezas o simplemente para aliviar las molestias del acné como el picor y el enrojecimiento o la sequedad que producen otras enfermedades.

En definitiva, el ácido salicílico sirve para cuidar las pieles más castigadas y está por tanto indicado para quienes tienen un cutis más problemático, para tratar la capa superficial de su epidermis. Por otro lado, y aunque actualmente el más utilizado es el que se sintetiza en un laboratorio, te interesará saber que este ácido procede en origen de la planta del sauce, en concreto de su corteza, y que de él se obtiene el ácido acetilsalicílico, es decir, la aspirina de toda la vida.

¿Dónde encontrar el ácido salicílico?

Lo primero que has de saber es que para pieles que necesitan tratamientos médicos el ácido salicílico será recetado siempre clínicamente y bajo supervisión. Para quienes lo busquen en dosis más bajas, como un complemento en el cuidado de la piel, existen productos profesionales especializados como el ExfoCepillo Pure Active de Garnier, diseñado especialmente para personas con poros marcados y puntos negros.

Este cepillo que se aplica sobre la piel del rostro para desobstruir y eliminar impurezas contiene dos ingredientes principales; por un lado, lleva ácido salicílico en la máxima concentración del mercado de Gran Consumo, un 2%, lo que reduce la producción de sebo y exfolia la epidermis en sus capas superiores; por otro, tiene un antimarcas llamado herbarepair, un extracto de arandino natural que estimula la regeneración celular y ayuda así a acelerar el proceso por el que las marcas se reabsorben.

Cómo usar el ExfoCepillo de Garnier

Es muy sencillo, ¡tan solo debes seguir tres pasos!

  1. Humedece el rostro con agua a temperatura templada y gira la boquilla del cepillo 180ª para abrirlo.
  2. Humedece también el aparato y, para que salga el producto, sostén su boquilla hacia abajo y presiona el cuerpo de su envase.
  3. ¡Ahora ya puedes aplicarlo sobre tu piel humedecida! Eso sí, procura hacerlo con movimientos circulares, siempre desde el centro de tu cara hacia la parte de fuera.

Una vez que hayas masajeado bien tu rostro con el ExfoCepillo, es el momento de enjuagarte con cuidado y mucha agua. Para finalizar, limpia también con agua el cepillo y ciérralo antes de guardarlo hasta la próxima aplicación. ¡Así de sencillo!

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