Un día cualquiera te miras al espejo y… ¡no puede ser! ¿granos? ¿a mi edad? ¡Tranquila, es más común de lo que puedes imaginar! El acné no es solamente un problema que aparece en la adolescencia, los adultos también tienen granitos en muchas ocasiones, a veces de manera continua y otras, de forma esporádica. Si eres adulto y tienes imperfecciones faciales, ¡que no cunda el pánico! Existen muchas soluciones y tratamientos para tratar este problema tan odiado por todos. Si sigues estas sugerencias ¡podrás evitar su aparición lo máximo posible!

Causas de la aparición del acné en la edad adulta

Aunque no lo creas, el acné surge también a partir de los 25 años. De hecho, en torno a un 15% o 20% de las mujeres padecen este tipo de enfermedad de la piel a partir de esta edad, aunque no la hayan tenido nunca antes, sobre todo en la zona de la barbilla, el cuello y la parte superior de la espalda. Pero, ¡no te preocupes! porque según varios dermatólogos, suele desaparecer completamente a los 30 o 40 años.

¿Por qué surge a esta edad? Puede ser por muchas causas, pero las más usuales son el estrés, los desequilibrios hormonales en los ciclos menstruales, los hábitos de vida, la ansiedad o, simplemente, la predisposición genética a padecer acné.
Otros motivos, menos comunes, también pueden ser el uso de cosméticos poco adecuados (sobre todo aquellos más grasos), el hecho de prestarle poca atención al cuidado de la piel y la mala alimentación. Todo ello influye en la aparición de los dichosos granitos.

Consejos para tratar el acné adulto

El acné adulto es un poco más intenso y resistente que el resto, así que necesita unas consideraciones más constantes. Lo primero de todo es que para evitar cualquier tipo de granitos, la limpieza de la piel es fundamental. Lo aconsejable es lavarse la cara, mínimo tres veces al día, y emplear unos productos destinados exclusivamente a pieles con tendencia acneica.

Con la combinación de ellos en tus rutinas faciales, verás cómo se reduce al máximo tu acné, puesto que todos ellos eliminan las impurezas, las células muertas y el exceso de grasa.

¡No olvides cuidar tu alimentación! Si sigues unos cuidados faciales exquisitos, pero no tienes en cuenta tu dieta, este problema seguirá persistiendo en tu tez. Es recomendable que mantengas una dieta rica en vegetales y fruta, intentando no comer demasiadas grasas, ya que esto te perjudica de manera notable. Y, ¡procura beber, al menos, 2 litros de agua al día! El líquido es esencial para conseguir un cutis sano e hidratado.

¡Arriba el ejercicio! Hacer deporte tiene infinidad de beneficios, practicarlo de manera prolongada es una rutina maravillosa para tu piel porque reduce la ansiedad en gran medida y aumenta el flujo sanguíneo hacia todos los órganos, lo que favorece que los granitos no aparezcan en tu rostro.

Vida sana, buena alimentación y cuidados faciales diarios, son los tres aspectos básicos para un cutis libre de imperfecciones. ¡Prueba esta combinación y ya verás cómo disminuye eficazmente este problema!

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